Diversión y magia en un solo parque

Siendo niños todos hemos soñado con tener un ratón como Mickey, un pato como Donald o vivir en un castillo como el de La Bella Durmiente.  A medida que vamos creciendo nos vamos dando cuenta de que es imposible. Y es ahí donde cometemos el error. Ya sabemos que “Impossible is nothing”.

Y es que desde 1992 existe un pequeño gran lugar en París, donde podemos  hacer realidad nuestro sueño. Disneyland París, o Disneyland Park como se le conoce desde 2002, nos ofrece la posibilidad de meternos en la piel de Indiana Jones, de vivir en el castillo y hasta de empezar a creer en el mito de lo malvadas que son la madrastras. Si a ellas les juntas además con Shrek, a la pobre mujer le haces la cruz.

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Y es que eso es Disneyland, magia. Una vez llegas allí todo te envuelve. A lo alto del parque luce ese castillo en el que soñabas vivir. Por desgracia, no es allí donde pasas tu estancia, sería ya la culminación del sueño, pero si en un hotel muy bien cuidado, amplio y lujoso en el que te reciben con esas chocolatinas que de pequeño no podías comer porque te picaban los dientes. Pero sí, todos las hemos comido a escondidas.

Eso es nada más llegar, una vez allí, dentro del parque, montado en las atracciones miras a los alrededores y piensas dónde están las cámaras. Te sientes un personaje animado y la magia te envuelve, creyendo que eres parte de la grabación de las nuevas aventuras de Mickey y compañía.

Y así desde 1992, año en el que inauguró el parque temático en la ciudad del amor. Cuenta con 550 000 m2 un total de 48 atracciones, todas ellas relacionadas con las películas Disney y millones de visitantes a lo largo del año, siendo el más visitado de todos los parques de atracciones del mundo. Además, Disney cuenta con más lugares temáticos en otras partes del mundo.