El anti-parque de atracciones de Banksy

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Fuente: Laura

El año pasado, uno de los artistas callejeros más polémicos y controvertidos del mundo se atrevió a construir el que fuera el parque de atracciones más deprimente del mundo. Dicho así, la idea no parece muy atractiva, pero Banksy, su creador, siempre ha conseguido llamar la atención gracias a sus trabajos, cargados con fuertes críticas hacia el sistema. En esta ocasión decidió hacer de un parque temático su propia obra de arte, y lo llamó Dismaland.

El nombre elegido (que hace referencia a “dismal”, que en inglés es aquello que nos hace sentir mal o nos resulta penoso), deja entrever una oposición al mágico mundo Disney, en el cual todo se muestra envuelto en maravillosos colores y atracciones felices dirigidas a los más pequeños. Dismaland, en cambio, es un lugar gris, con un aura trágico que transmite pesar y tristeza. En lugar de un castillo de ensueño, el parque está presidido por un castillo mugriento y ruinoso que parece a punto de desmoronarse en pedazos; los empleados del lugar caminan cabizbajos, arrastrando los pies, como si odiasen su trabajo; de vez en cuando, algún policía detiene a los visitantes del parque para hacerles preguntas absurdas, muy parecidas a las que haría un policía real en la calle. La vida misma vista desde los ojos de este creador del arte callejero más impactante que, a pesar de su dureza, siempre deja algo en qué pensar.

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Fuente: Radames Ajna

El parque abrió sus puertas durante un mes y recibió a unos 4.000 visitantes por día, lo que refleja un gran interés por parte de los británicos por este tipo de arte tan grotesco. Banksy ya empieza a ser considerado como uno de los artistas contemporáneos más importantes del Reino Unido. Es conocido mundialmente por haber pintado grafitis en la Franja de Gaza y haber ridiculizado con sus obras a los sectores más poderosos de la sociedad internacional.

Tras cerrar sus puertas, los materiales que formaron el parque fueron trasladados a Calais, en el norte de Francia, para construir un campo de refugiados en el que acoger a los inmigrantes que buscan en Europa una segunda oportunidad. Una muestra de solidaridad muy acorde con la postura anti sistema de Banksy que, haga lo que haga, nunca deja indiferente a nadie.